“PEPÍN BELLO, EL HOMBRE QUE NUNCA HIZO NADA”

null (La “Orden de Toledo”, en plena inacción. De izquierda a derecha, Pepín Bello, José Moreno Villa. Maria Luisa Gonzalez, Luis Buñuel, Salvador Dalí y Juan Vicens)

Sabía de Pepín desde la lectura de las autobiografías de Buñuel y Dalí; me interesó más aún cuando me documentaba para un vídeo de encargo, homenaje por el Centenario de Lorca (1998), que acabé convirtiendo en un corto mudo surrealista al que quise llamar “Lorca, la ballena asesina” (No me dejaron) (Tampoco me pagaron).

En cualquier caso, lo que siempre tuve claro es que Pepín Bello, nacido en Huesca en 1904, había sido una pieza clave, aunque desconocida para el gran público, de la Generación del 27. Amigo de sus amigos, compañero en la Residencia de Estudiantes de su querido Lorca, descubridor de Dalí como pintor para sus coetáneos, fue el poeta que no escribió un sólo verso, el artista sin obra, eterno estudiante de Medicina que jamás aprobó una asignatura… Pepín estuvo siempre al lado de los más relevantes creadores de su época, y de muchos de las posteriores; todos los artistas e historiadores con quien he podido hablar sobre él a lo largo de los años así lo reconocen. (También fue, aparte de gran amigo de Luis Buñuel, el manager de éste en su breve carrera como boxeador: “El Sordo de Calanda” perdió todos sus combates por K.O.).

Pepín era “el hombre que siempre estuvo allí”.

El caso es que por 2005 andaba yo intentando darle un giro a mi vida; Trabajaba vendiendo colchones (Escasa relación con el Audiovisual) y siendo ayudante de dirección en rodajes publicitarios (Nula relación con el Audiovisual). Pero me volví a encontrar con Pepín y su espíritu despreocupado en el libro “Bartleby y Compañía” de Enrique Vila-Matas; y supe que seguía vivo, y miré en la guía de teléfonos, y llamé a los 26 José Bello de Madrid.

-¿Hola?

-¿Es usted Don José Bello Lasierra?

-Sí, dígame.

En un mes, con la reflexividad que me caracteriza, me encontraba rodando una entrevista documental a un señor de 102 años y gastándome todo el dinero que no tenía. Pero los resultados nos sorprendieron. Nos superaron. Lo había vivido todo. Conocía a todo el mundo. Aunque tras la guerra civil española su vida se vino un poco abajo (Demasiado exilio, demasiada muerte), siempre se mantuvo en contacto con sus viejos colegas, hizo otros nuevos; tuvo un par de amores…

Insomne desde 1915, vivió una vida tan intensa como dura, como cualquier Español de posguerra (Pasó trece años regentando una fábrica de mantas en Burgos, por ejemplo). Y hubiera pertenecido al olvido de no ser por el infinito cariño que sus amistades de juventud y madurez le profesaban. Porque José Bello Lasierra fue, ante todo, amigo: En las fiestas de intelectuales de los años 60, Pepín fue siempre “el invitado que nadie sabía quién era”.

Repitiendo las mismas palabras CALCADAS cada vez que le preguntábamos por algo (De ahí venía, quizá, su fama como gran contador de anécdotas), en éste documental Pepín os hablará de Valle Inclán, Ava Gardner, Luis Miguel Dominguín, Gomez de la Serna, Manuel Azaña, Alberti… Los conoció a todos, sí. Pero, por supuesto, se regodeará en las mejores historias de Lorca, Buñuel y Dalí. Sus mejores años, la juventud, claro. Y ahora hablo en futuro porque me da la gana.

Porque Don José Bello Lasierra murió en Enero de 2008. Y, sabiéndolo ya amigo, yo también me entristecí profundamente.

A día de hoy, nosotros, por nuestra parte, hemos construido este documental con una premisa: Bajo todas las anécdotas, historias, y chascarrillos, contar la extensísima y más que peculiar vida de la persona que nos interesa: La suya. La de Pepín. Que a lo mejor es la suma de sus vivencias, recuerdos y amistades (Como todas las nuestras,¿No?), algunas reales, otras quizá exageradas o inventadas… Qué más da. Esperamos que lo disfrutéis.

Y es que desde Marzo de 2015, en que conseguimos estrenarlo, se ha proyectado en unos 50 Festivales de todo el mundo, y premiado 7 veces. Extraño, ¿Verdad? De hecho, podéis verlo en este enlace https://vimeo.com/121059810

…Porque si os preguntáis por qué he tardado 10 años en montar este material, os diré, simplemente, que antes, “Prefería no hacerlo”.